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Sistema nervioso autónomo, gestión del miedo con Pranayama

7 junio 2020

EL MIEDO … UNA EMOCIÓN VITAL Y A LA VEZ PELIGROSA EN SI MISMA.

El miedo es una emoción básica que te ayuda a protegerte. Sin embargo, en ocasiones el miedo puede protegernos demasiado y crear más miedos de los que realmente necesitas. Esto hace que el miedo te paralice y no tomes decisiones importantes en tu vida para crecer y aprender de ti y mejorar tu situación.

El problema entonces no es el miedo… sino cómo estás gestionando tu miedo.

 

La principàl función del miedo es advertirte y protegerte de algún peligro y huir para alejarte del estímulo que provoca el miedo. Y aunque si es verdad, que debemos agradecer a esta emoción la protección que nos brinda, también hemos de aprender a gestionar a que no coja las riendas de nuestra vida, y nos lleve por el camino de vivir con miedo, 

porque una vida con miedo NO es una vida feliz, 

al contrario, el organismo está tan contraído, que se convierte en una vida insana, con dolores de todo tipo, contracturas, angustia, sufrimiento y en consecuencia, desequilibrios en tu organismo que desembocan en enfermedad. 

Al miedo hay que tratarle como un buen amigo de confianza, saber escucharlo cuando tiene razón, y saber hacerlo callar cuando no la tiene. 

Pues seguro que tu maravillosa mente ya te habrá brindado momentos donde la dimensión del miedo no tiene ninguna relación con el peligro real. Donde ese miedo creado por tu mente te ha paralizado y no te deja entrar en acción convirtiéndose en una conducta donde dejas de ser tu. Ante situaciones de incertidumbre nuestro cerebro reacciona activando los sistemas de supervivencia y en consecuencia, dejas de estar en expansión, para pasar a bloquear tu estado natural de felicidad.

La fórmula es rápida de comprender: a más incertidumbre más miedo, a más miedo menos capacidad para pensar (clic aquí para saber más de las reacción de nuestro cerebro ante la incertidumbre)

Cómo puedo gestionar el miedo?

1.- Empecemos por tratar de responder a estas preguntas cuando te encuentres en una situación donde el miedo te haya paralizado:

  • ¿Qué es lo que realmente te da miedo?
  • ¿De qué trata de avisarte ese miedo?
  • ¿Qué estás perdiendo a consecuencia de vivir con ese miedo?
  • ¿Qué pudieras conseguir (en relación a ti, no al exterior) si no tuvieras ese miedo?
  • ¿Qué hubieras hecho ya diferente si no tuvieras ese miedo?
  • ¿Te atreverías a hacerlo?

2.- Meditación para aprender a gestionar el miedo  

 

Se puede decir que el sentimiento de miedo es algo normal, ya que uno debe enfrentarse a sus propias faltas en un auto examen que no suele ser muy agradable. Ponerse frente a tus propias heridas o emociones grabadas a fuego en tu organismo cuesta, pero es gratificante saber que al hacerlo, las acoges con los brazos abiertos y te reconcilias contigo mismo y con tu entorno.

Diría que es fundamental y necesario para avanzar en la vida, ya que nos da la seguridad de ser nosotros mismos, nos anima a continuar por tu camino, el camino que te hace brillar. 

Darle la bienvenida al miedo es algo que puede que no solemos hacer. Al contrario, solemos huir de él o ponernos el “disfraz de armadura o  almadura, mejor dicho” para convencernos de que no está presente.

Sin embargo, cuando nos atrevemos a observar a nuestro miedo con el corazón, como una parte de nosotros que necesita simplemente ser acogida, no rechazada, entonces empezamos a querernos más, a coger confianza y a ser nosotros mismos de verdad. a ser auténticos! 

Sigue estos pasos para meditar y superar tu miedo

Este ejercicio que te proponemos a continuación, puedes realizarlo siempre que lo necesites, cada vez que la angustia o el miedo se apoderen de ti:

  • Es preferible que lo realices en un lugar tranquilo y privado, un espacio donde te sientas seguro y donde no puedas ser interrumpido.
  • Redacta la lista de tus miedos y empieza a encarar el que más fácil creas que te vaya a resultar. Se trata de hacer las cosas poco a poco, es un entrenamiento de fondo.
  • Inspira de manera lenta y profunda, notando con el aire llena por completo tu abdomen. Después, expulsa el aire lo más rápido que puedas.
  • Repite estas respiraciones varias veces, tomando conciencia del camino que recorre el aire a través de tu cuerpo, sintiendo cómo se llenan y vacían tus diferentes espacios.
  • Después de varias repeticiones conscientes, notarás cómo esa sensación en el centro del pecho, ese puño que aprieta, se hace más suave.
  • Continúa respirando de manera normal, pero no dejes de ser consciente de ello.
  • Es precisamente esta toma de conciencia del propio ser, la que nos ayudará a identificar la energía del miedo para poder enfrentarlo.
  • Intenta sentir cada parte de tu cuerpo. Nota tus brazos, tus dedos, tu abdomen.Cómo se hincha al respirar, siente tu cuello, tus labios, tus párpados… Y busca en cada rincón de tu cuerpo el lugar donde se aloja el miedo.
  • Busca el miedo, trata de sentir la perturbación que produce esta sensación en tu energía.
  • Una vez localices el temor, no trates de analizarlo, no intentes hacer nada más con él que observarlo. Quédate mirando qué hace, cómo se comporta, deja que se comporte de manera normal para poder entenderlo.
  • El miedo puede expresarse en tu cuerpo como un nudo, como un dolor, como un remolino, o una incomodidad. Tal vez se manifieste en forma de pensamiento recurrente.
  • Observa el miedo, siéntelo, deja que se desarrolle y acéptalo.
  • La aceptación es la parte más importante del proceso para conseguir superar los temores. Da la bienvenida al miedo y acepta su presencia dentro de ti.
  • No es agradable, pero debes permitir que el miedo crezca hasta su punto más álgido. Sé consciente de cómo se manifiesta.
  • Es habitual  que, una vez identificado el miedo, una vez que conocemos la manera en que se manifiesta, el porqué de su aparición, nos resulte mucho más fácil lidiar con él.
  • El miedo habita en ti por una causa, por un hecho que generalmente no ha sido aceptado, algo a lo que nos hemos resistido y que se ha quedado girando dentro de ti.
  • Saluda a tu miedo, reconcíliate con él y suéltalo. Deja que vuelva al cosmos, al infinito al que pertenecemos todos.
  • Vuelve a respirar profundamente, vuelve a ser consciente del camino que el aire recorre dentro de ti.
  • Siente cómo el espacio que ha dejado el miedo se llena de amor y gratitud. Agradece al miedo por dejar su sitio a otras emociones y sigue inspirando profundamente.
  • Vuelve a analizar tu cuerpo para estar seguro de que no quedan restos de miedo. Si ves que no se ha marchado del todo, repite este ejercicio tantas veces como necesites.

 

Te aconsejamos que durante 21 noches, antes de irte a dormir repitas esta meditación, para así reconocerla, aceptarla y superarla de verdad. 

Sentir miedo es inevitable, pero no debes dejar que se apodere de tiAcepta su existencia, toma conciencia de todo ello y empieza a coger las riendas de tu vida. Ser conscientes del momento presente, ser capaces de descartar pensamientos recurrentes, acallar nuestra voz interior cuando no se está portando bien con nosotros, todo esto es lo que nos hace libres y felices.

Deseo y espero haberte sido útil con este post, me despido hasta el siguiente, gracias por leerme y si te ha gustado comparte el artículo con quien creas que le pueda ayudar a vivir mejor!

 

y mientras tanto recuerda, STAY KOAN – STAY WITH YOU. 

 

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