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El poder curativo de la colaboración – 1a parte – La teoría de la bacteria

8 noviembre 2021

Así como la vida, la cultura y el conocimiento son productos de la colaboración de muchas personas, en tu proyecto de vida, vivir una vida en plenitud con amor y felicidad dependen de tu capacidad de colaborar!

Como si fuera algo nuevo, se dice que la colaboración es una característica de los Millenials y que los negocios colaborativos serán los que sobrevivan.
Pero colaborar no es algo exclusivo de esta generación. El poder de la colaboración és la inquietante razón por la que los Homo sapiens se impusieron a los neandertales.

Mientras los neardentales colaboraron en el exterminio de su propia especie, los Homo sapiens solo recurrían al canibalismo en situaciones de hambruna extrema debido a una neurosis, un miedo irracional o imaginado, que se incrustó en su cerebro: la necrofobia o miedo a los muertos. De esto y del desarrollo de la humanidad os hablaré en el próximo capítulo!

Empecemos por el principio.

La teoría de la Bacteria. Parte 1

El ser humano, desde sus orígenes, se ha visto obligado a colaborar con otros para sobrevivir; las grandes proezas de la historia humana han sido fruto de la colaboración.
Colaborar es un modo de vivir de muchos seres vivos, pero en el ser humano tiene la connotación de ser un valor social.
Tú eres un ser bio-psico-social y esto significa que tu cuerpo y mente se desarrollan y transforman cuando interactúas con los demás.
MIchaël Hontelé

¿Acaso serías capaz de imaginar el amor y la felicidad sin colaboración mutua?

En todo caso, las tendencias actuales, son manifestación de una mayor conciencia de la humanidad acerca del valor de la colaboración.
Hoy te invito a través de la teoría de la bacteria a que la colaboración no parezca simplemente una característica de una generación o de los negocios actuales.

la teoriía de la bactería empezó a chispear en mi mente después de conocer a Josep Maria Subirà i Vallès y leer su libro “haz felices a tus bacterias”, empecé a darle vueltas a la idea de vivir desde otro cerebro. De hacerle más caso a las vibraciones del corazón o a la intuición y a las del estómago. 

Pensando en todo esto, en el «Rincón de Sants», el barecito del Óscar-chino-chao que hay enfrente y que ya se ha convertido en la terracita de KōAN, se me cruzó el vecino primo Javier, un Sr. Feo, viejo, calvo y orejudo, tal y como él se presenta, científico retirado, ingeniero químico y profesor de la Facultad de Ciencia y Tecnología en la Universidad Rey Juan Carlos de Zaragoza.

Cómo es la causalidad… generada por la intención de que <él siempre aparece en el momento que tiene que aparecer>. 

Primo vecino, le grito! ¿Tienes un momento para sentarte y conversar?

y él tan educado y caballeroso asiente y añade, no puedo decir que no a tal ofrecimiento de una muchacha ”joven” (pues me he reseteado, ya os lo explicaré),  como tu, dice. 

Y en qué andas, me pregunta… 

Pues estoy con la teoría de la Bacteria. 

Que interesante!. cuéntame. Me replica. 

Y le suelto todo a modo cascada de información desordenada, ideas que se van conectando en mi mente y que a veces pienso que solo las entiendo yo. 

1er thinking: 

Si nuestro intestino está compuesto por comunidades de bacterias que según estudios pesa cerca de 2 kilos y tiene en torno a 100 billones (sí, 100.000.000.000.000) de bacterias, con al menos 4.000 especies diferentes; 

Estamos diciendo que en nuestro cuerpo hay ¡1.000 veces más microorganismos que células!

Thinking 2: 

Las bacterias se comunican entre ellas por ondas magnéticas, impulsos eléctricos. señales luminosas (ondas ultravioletas, infrarrojos, visibles),  acústicas (la actividad de los ultrasonidos),  ionizantes. Cada tribu tiene su método de comunicación. 

Mi primera conclusión…

Las bacterias son las que mandan en la vida, en el mundo, unen los diferentes ecosistemas y controlan el desarrollo y la evolución de las especias. 

Por lo que me lleva a pensar…

El desarrollo de los humanos por ejemplo, los niños de hoy en día, nacen con un conocimiento interiorizado innato del mundo actual. Las comunidades bacterianas (a mi me gusta llamarles tribus, porque me las imagino con los pelos locos moviéndose al unísono cada tribu con sus pelos específicos y su color, su método de comunicación, así como en las tribus primitivas donde el cerebro todavía no había llegado al punto de desarrollo actual con el habla, lo hacían mediante señales luminosas, ruidos, humo, pintadas en la cara, peinados…). 

Pues estas tribus, que empiezan a crearse en el momento del parto, en la primera exhalación, en el primer contacto con el hidrógeno, así tal cual la vida empezó en la tierra. 

Estas tribus que empiezan a poblar el intestino, vienen con información, información que captan, sus pelos conectan con la información que necesitan y automáticamente se enlazan de manera vibracional, magnética o frecuencial con sus tribus colegas de otros seres del planeta tierra. Conectándolo todo..

COLABORANDO!!!

Entonces yo me pregunto, si viviéramos más desde el plano energético. Es decir, desde el corazón y desde el estómago, llegaríamos a entender que la muerte no es muerte sino que es transformación / evolución?

¿Solo caduca el terreno?, ¿la parte física, que se desgasta con más o menos rapidez según cómo de equilibrado mantengamos nuestro ecosistema interior y personal con nuestros hábitos y nuestro estilo de vida?. Una emoción negativa puede ser como un tsunami para nuestra flora intestinal y alguna tribu puede sufrir devastamiento y descolonización debido a malos hábitos, que si no se repoblan acaba causando enfermedad. 

Mi primo de Barrio, el vecino Javier, el tipo orejudo, feo y calvo, me miraba con ojos de pillo, pues podía notar como en su cabeza todas esas ideas, conceptos iban conectándose con su sabiduría sobre física cuántica y ciencias bioquímicas.  

Al final me contesta, pues sabes que tiene mucho sentido, las personas somos antenas y nuestros átomos son elementos químicos. Te diré una cosa, me dice, y que no se te olvide: Las bacterias crearon la raza animal hace millones de años para equilibrar el ecosistema, es decir, para limpiar la “mierda” de las plantas. Necesitaban un especie que consumiera oxígeno y “cagara” CO2 porque había demasiado oxigeno en el ambiente y no había «quorum sensing» 

Quorum senging?? eing? 

A lo que el primo de barrio me contesta: Esto te lo explicaré el próximo día! Hoy me tengo que ir. Y recuerda, como dicen en mi tierra, las vacas que tienen cuernos, son toros!

Y así se larga el primo Javier, vecino de Sants. Dejándome con curiosidad para que me ponga a investigar sobre el «quorum sensing» y la teoría de la bacteria, la vida, la muerte, los dejavus que ya no son dejavus, o si? ¡Las regresiones! La parte energética, magnética, vibracional personal se transfiere y se une a una nueva energía que empieza a crearse cuando una nueva materia en forma de antena humana entra en contacto con el hidrógeno y respira por 1a vez?! WOW QUE PASADA!

Las tribus que colaboran en nuestro interior.

Así que hoy quiero hablaros y  presentaros a nuestras tribus, las que habitan en nuestro intestino y lo que hacen, de su función, cómo son felices, como se lo pasan bien, y que las hace enfadar. 

Así de esta manera, conociéndolas, podemos unirnos a su «party», y vibrar en la misma sintonía. conectar nuestro cerebro con nuestro intestino para poder vivir desde el corazón.

Quién es quién en la microbiota intestinal 

Como os decía, cada tribu tiene su “movie” con sus protas. 

Para empezar con las presentaciones, os haré una breve introducción de cada película, de sus protas y que pasa cuando hay alguna catástrofe y alguna tribu se ve afectada!

  • Os presento a las tribus protectoras:  los Bifidobacterium y los Lactobacillus. Predominan en el intestino delgado y, sobre todo, en el yeyuno: la parte del intestino donde se absorben los nutrientes y el agua de los alimentos para que puedan ser aprovechados por el organismo. 
    • Los Bifidobacterium. Son unas de las primeras bacterias en colonizar el sistema digestivo. Producen ácido láctico y algunas cepas son consideradas probióticas (es decir, que favorecen el mantenimiento y buen estado de las bacterias beneficiosas para la microbiota).

    •  Los Lactobacillus. Se pueden considerar los “residentes” más importantes de la flora, ya que suponen la primera línea de defensa contra el ataque de microorganismos dañinos o la colo – (bacterias patógenas). Para ello producen ácido láctico, una sustancia que ayuda a inhibir el crecimiento fúngico y bacteriano al favorecer un pH ácido (el grado de acidez del intestino debe ser de entre 5,8 y 6,4 pH, mientras que el del estómago debe estar entre 2 y 2,2).

  • a continuación tenemos a las Inmunomoduladoras. Son las que ayudan a regular el sistema inmune. 
    • Entre ellas se encuentra el Enterococcus faecalis, encargado de sintetizar los ácidos grasos de cadena media y corta para nutrir las células intestinales. Ahora bien, esta bacteria también puede provocar infecciones urinarias y prostatitis (si se produce un sobrecrecimiento, como se detallará enseguida) e incluso llegar al corazón y causar una endocarditis. Además, por si esto fuera poco, ofrece una alta resistencia a los antibióticos, lo que la vuelve aún más peligrosa.

enterp

  • Otras muy importantes, las Muconutritivas. Algunos ejemplos son las bacterias del género Faecalibacterium o la Akkermansia muciniphila, que ayudan a que la capa de mucosa sobre la que se asientan los microorganismos se mantenga en perfectas condiciones, favoreciendo así el correcto estado de la microbiota. En este sentido se ha utilizado la Akkermansia frente a patologías como la diabetes mellitus, la obesidad o el síndrome metabólico.

faecalibacteria

  • y las Proteolíticas. que se alojan sobre todo en el intestino grueso y desempeñan un importante papel metabólico en la digestión y en el procesamiento de las proteínas.
    • Las Bacterias de este grupo son: Escherichia coli, Biovare, Proteus, Klebsiella, Clostridia, Pseudomonas, Citrobacter… Eso sí, aunque de entrada su función sea beneficiosa, pueden volverse dañinas si se ha producido un desequilibrio en la flora intestinal.

Por otro lado, existen algunas bacterias que afectan considerablemente a la salud (para bien y para mal), por lo que estás les vamos a dar una presentación especial: :

  • Bacteroides. Ayudan en la descomposición de los alimentos y facilitan la síntesis de vitaminas, especialmente la K, necesaria para el correcto desarrollo y funcionamiento del cuerpo. También se encargan de producir ácido acético y succínico, muy beneficiosos, pero ¡cuidado!: si acaban en el torrente sanguíneo pueden causar infecciones, como ocurre especialmente con el B. fragilis. 
  • Candida. En este caso hablamos de un hongo, no de una bacteria. Existen más de 100 tipos de Candida, cuya presencia es favorable al intervenir en diferentes funciones metabólicas como la quelación de metales pesados (es decir, que ayuda a expulsar esos tóxicos del organismo). Ahora bien, un alto consumo de hidratos de carbono puede aumentar su concentración e incluso hacer que mute, pasando de ser amiga a enemiga: en este último caso sería responsable de candidiasis, una infección recurrente que afecta a boca, faringe, vagina, piel…
  • Clostridium. Beneficiosas en principio, al sobre crecer este grupo de bacterias pueden causar notables alteraciones como diarreas (por ejemplo, tras la toma de antibióticos frente a la C. difficile), intoxicación alimentaria (la causada por la C. perfringens) o incluso gangrena gaseosa (la responsable es la C. septicum, también presente en algunos casos de cáncer de recto o de colon -esta enfermedad está vinculada igualmente a una mayor presencia de Salmonella typhi, Shigella dysenteria, E.coli enterotóxica, Yersinia pestis o Serratia marcenses-). 
  • Staphylococcus. Algunas de sus variedades están asociadas a enfermedades infecciosas. Las más frecuentes son la S. aureus (es la más virulenta), la S. epidermidis, la S. saprophyticus o la S. haemolyticus.
  • Streptococcus. Ciertas especies son responsables de enfermedades, en ocasiones graves. Por ejemplo, la S. pyogenes causa amigdalitis, la S. agalactiae algunos tipos de meningitis y la S. pneumoniae neumonía.
  • Enterobacterias. Existen más de 30 géneros, entre los cuales los más comunes (y que pueden provocar infecciones en las vías urinarias o en el aparato respiratorio) son la Klebsiella, la Serratia, la Citrobacter o la Escherichia coli. Esta última es la bacteria más abundante en la microbiota del tracto gastrointestinal y la mayoría de sus cepas son inofensivas, siempre y cuando no aumente demasiado su presencia.

microbiota intestina

Entonces, ahora que las conocemos un poquito,  ¿cómo hacer para mantener a mis tribus en harmonía? 

Cuando nuestras emociones cambian, o sufrimos una dolencia, nuestras tribus se ven afectadas. La ventaja es que también funciona al revés:

si cuidamos nuestras tribus podemos mejorar nuestra salud.

Cada vez más estudios nos muestran que el intestino y su salud parecen estar directamente relacionados con otras enfermedades físicas y mentales.

  • depresión
  • alergias
  • trastornos de ansiedad
  • alzheimer

 

Te dejamos 4 consejos básicos para cuidar de tus tribus!!

1. Introduce más variedad en tu dieta: 

Existen un sinfín de clases de verduras, de frutas, de legumbres… 

Solo en en el mundo vegetal ya tienes un montón de variedades: 

 

  • Raíz: zanahoria, rábano, nabo…
  • Bulbo: cebolla, ajo, remolacha…
  • Tallo: espárrago, puerro, apio…
  • Hoja: espinaca, rúcula, lechuga, endivia, acelga, canónigos…
  • Flor: coliflor, brócoli, alcachofa…

 

2. Come legumbres, frutas y verduras

Aportan proteínas, energía, fibra y micronutrientes que ayudan a prevenir los trastornos de salud más frecuentes. Las legumbres son ingredientes esenciales de la dieta mediterránea y en la dieta vegetal son imprescindibles para conseguir un aporte proteínico suficiente

estas son algunas de las verduras más importantes para la salud:

 

  • Brócoli. El brócoli es rico en fibra, calcio, potasio, ácido fólico y fitonutrientes que reduce el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, diabetes y algunos tipos de cáncer. …
  • Verduras de hoja verde. …
  • Aguacate. …
  • Zanahoria. …
  • Espinacas. …
  • Setas. …
  • Limones.
  • Manzana. …

 

3. Come fermentados

Los alimentos fermentados han sido parcialmente digeridos por bacterias, que convierten el azúcar en ácidos o alcohol. Esto es exactamente lo que ocurre con el yogur, en el que la lactosa se convierte en ácido láctico. Cuando comemos yogur, estamos consiguiendo una dosis de bacterias beneficiosas para nuestro organismo. Lo mismo ocurre con otros fermentados, como el kimchi, chucrut o kéfir. Es importante que los fermentos estén vivos. Si el chucrut ha sido pasteurizado para conservarlo, las bacterias habrán muerto y no tendrá el mismo efecto.

4. Pon polifenoles en tu dieta

Los polifenoles son compuestos saludables que hacen aumentar el número de bífidus y lactobacilos, y disminuyen el número de clostridium, una bacteria perjudicial. Están asociados a descensos de la tensión arterial, el colesterol y la inflamación. Los polifenoles se encuentran en el chocolate negro, vino tinto, té verde, almendras, arándanos y brócoli, entre otros.

Si te ha gustado comparte!! 

haz que tu felicidad sea una felicidad colectiva. 

y recuerda, Stay Koan – Stay with you!

nos leemos en el próximo capítulo de la teoría de la bactería donde hablaremos de la comunicación de las bacterias y su equilibrio el «quorum sensing» 

 

Referencias:

Christopher J. Stewart, Nadim J. Ajami, Jacqueline L O’Brien et al. 
Temporal development of the gut microbiome in early childhood from the TEDDY study, Nature, 2018.
Doi : 10.1038/s41586-018-0617-x

Josep Maria Subirà y Vallès: haz felices a tus bacterias, un relato para el bienestar y una larga vida. 

Los dossiers de Salud del Dr. José F. Tinao Martín-Peña:
  1.  David Rakel. Integrative Medicine. Ed. Elsevier. 2017. 2. Elsa Blázquez Blanco. 
    Dieta integrativa: la dieta que tu salud necesita. Ed. i. Clínica Médica Integrativa (CIM). 2014. 
    3. Gerard. E. Mullin, MD. 
    Integrative Gastroenterology. 
    Well Integrative Medicine Library. 
    Oxford University Press. 2011. 4. Guillermo Álvarez Calatayud. 
    Probióticos, prebióticos y salud: evidencia científica. 
    Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP). 
    Ed. Ergon. 2016. 5. Kerstin Rusch Torres y Volker Rusch Gonzalo. 
    Terapia microbiológica: fundamentos y práctica. Ed. GDA. 2006. 6. Kim Barrett. 
    Fisiología gastrointestinal: Serie Lange. Ed. MacGraw Hill. 2007. 7. Robert Saper. 
    Complementary and Integrative Medicine (Clinics Review Articles). 
    Medical Clinics of North America. 2017. 

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