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Efectos del estrés en el cuerpo – Cardiopatías y salud del sistema circulatorio

11 mayo 2022

El estrés afecta a todos los sistemas del cuerpo, incluidos los sistemas musculoesquelético, respiratorio, cardiovascular, endocrino, gastrointestinal, nervioso y reproductivo.

 

Nuestro cuerpo está preparado para manejar el estrés en pequeñas dosis, pero cuando este estrés se convierte en algo prolongado o crónico, puede tener graves efectos en nuestro organismo.

Hola, soy Irene de la Rosa, y hoy os quiero hablar de como afecta el estrés a cada uno de los sistemas que componen nuestro fabuloso cuerpo humano y qué podeos hacer para surfear esas oleadas de estrés y mantenernos en equilibrio, generando así un estado de bienestar continuo que nos aportará felicidad en todos los aspectos de nuestra vida.

 

 

 

Sistema cardiovascular

El corazón y los vasos sanguíneos son los dos elementos del sistema cardiovascular que trabajan juntos para proporcionar alimento y oxígeno a los órganos del cuerpo. La actividad de estos dos elementos también se coordina en la respuesta del cuerpo al estrés. El estrés agudo -el estrés momentáneo o a corto plazo, como el cumplimiento de plazos, estar atrapado en el tráfico o frenar de golpe para evitar un accidente- provoca un aumento de la frecuencia cardíaca y contracciones más fuertes del músculo cardíaco, y las hormonas del estrés -la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol- actúan como mensajeras de estos efectos.

Además, los vasos sanguíneos que dirigen la sangre a los grandes músculos y al corazón se dilatan, aumentando así la cantidad de sangre bombeada a estas partes del cuerpo y elevando la presión arterial. Esto también se conoce como la respuesta de lucha o huida. Una vez que el episodio de estrés agudo ha pasado, el cuerpo vuelve a su estado normal.

El estrés crónico, o un estrés constante experimentado durante un periodo de tiempo prolongado, puede contribuir a causar problemas a largo plazo para el corazón y los vasos sanguíneos. El aumento constante y continuo de la frecuencia cardíaca y los niveles elevados de hormonas del estrés y de la presión arterial pueden hacer mella en el organismo. Este estrés continuado a largo plazo puede aumentar el riesgo de hipertensión, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.

El estrés agudo repetido y el estrés crónico persistente también pueden contribuir a la inflamación del sistema circulatorio, sobre todo de las arterias coronarias, y ésta es una de las vías que se cree que relaciona el estrés con el infarto. También parece que la forma en que una persona responde al estrés puede afectar a los niveles de colesterol.

El riesgo de enfermedad cardíaca asociado al estrés parece diferir en las mujeres, dependiendo de si la mujer es premenopáusica o posmenopáusica. Los niveles de estrógeno en las mujeres premenopáusicas parecen ayudar a los vasos sanguíneos a responder mejor durante el estrés, lo que ayuda a sus cuerpos a manejar mejor el estrés y a protegerlos contra las enfermedades del corazón. Las mujeres posmenopáusicas pierden este nivel de protección debido a la pérdida de estrógenos, por lo que corren un mayor riesgo de sufrir los efectos del estrés en las enfermedades cardíacas.

Recomendaciones del equipo Bio·médico de KōAN CLUB:

  1. Establecer prioridades. Decidir qué cosas se deben hacer y qué cosas pueden esperar y aprender a decir no a tareas nuevas cuando estás saturad@.
  2. Mantener el contacto con personas que puedan proporcionar apoyo emocional y amor. Apóyate en tus amigos, la familia, pareja, para reducir el estrés, sal a tomar algo, charlar y divertirte para evadirte de las responsabilidades laborales o asuntos familiares o aquello que te esté generando estrés.
  3. Tómate tiempo para para y respirar, puedes hacerlo a través de actividades que te conecten con tu calma interior: leer, hacer yoga o jardinería, cocinar, pintar, cerámica…
  4. NO SOMATICES! Evita pensar obsesivamente en los problemas. Enfócate en lo que has logrado, no en lo que no has podido hacer. Paso a paso. No tengas prisa.
  5. Haz ejercicio con regularidad. Una caminata de solo 30 minutos puede ayudarte a levantarle el ánimo y reducir el estrés.
  6. Introduce en tu vida una terapia al mes para equilirar los niveles de cortisol y estabilizar mente y cuerpo. Recomendamos las consultas de biomedicina con biopuntura o terapia Neural, los Mindfullness Massages, la acupuntura y la Osteopatía Visceral. 
  7. Si estás consumiendo drogas o alcohol para sobrellevar el estrés o si estás teniendo pensamientos depresivos, pide cita para un profesional de la salud emocional

 

RESPIRA!

El sistema respiratorio suministra oxígeno a las células y elimina los residuos de dióxido de carbono del cuerpo. El aire entra por la nariz y pasa por la laringe en la garganta, baja por la tráquea y llega a los pulmones a través de los bronquios. A continuación, los bronquiolos transfieren el oxígeno a los glóbulos rojos para su circulación.

El estrés y las emociones fuertes pueden presentar síntomas respiratorios, como falta de aire y respiración rápida, ya que la vía aérea entre la nariz y los pulmones se contrae. Para las personas sin enfermedades respiratorias, esto no suele ser un problema, ya que el cuerpo puede gestionar el trabajo adicional para respirar cómodamente, pero los factores de estrés psicológico pueden exacerbar los problemas respiratorios de las personas con enfermedades respiratorias preexistentes, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC; incluye el enfisema y la bronquitis crónica).

Algunos estudios demuestran que un estrés agudo -como la muerte de un ser querido- puede desencadenar ataques de asma. Además, la respiración rápida -o hiperventilación- causada por el estrés puede provocar un ataque de pánico en alguien propenso a sufrirlo.

Trabajar con un terapeuta de EMO SALUD para desarrollar estrategias de relajación, respiración y otras estrategias cognitivo-conductuales puede ayudarte muchísimo a volver a respirar con normalidad y recuperar el buen funcionamiento de tu aparato respiratorio.

 

¿Qué son los adaptógenos y porqué son buenos para el estrés?

Como probablemente sabes, tu cuerpo está construido para liberar la hormona cortisol para responder al estrés, pero los niveles elevados de cortisol durante largos períodos de tiempo y el estrés crónico tal y como hemos comentado, pueden afectar a todos los sistemas fisiológicos de tu cuerpo, incluyendo la tiroides y las glándulas suprarrenales.

El estrés crónico a largo plazo conduce a la fatiga suprarrenal e incluso a problemas potencialmente más peligrosos, si no se trata a tiempo. Además de mantener el equilibrio de tu organismo e ir oxigenando y relajando tu intersticio mediante masajes y técnicas de respiración y relajación, desde KōAN recomendamos  trabajar la reducción de los niveles de cortisol a largo plazo mediante el uso de hierbas adaptógenas, una de las mezclas que más recomendamos y que hemos probado y funciona es la de BIONOBO, que además nos ofrecen con este código: KOANCLUB10 un 10% de descuento a todos nuestros lectores y socios. 

 

 

Los adaptógenos son compuestos extraídos de plantas que ayudan a regular la respuesta del organismo al estrés. Pueden proceder de hierbas, hongos y raíces, y muchos se han utilizado durante siglos en la medicina ayurvédica y china.

Los adaptógenos son una clase única de plantas curativas: Ayudan a equilibrar, restaurar y proteger el cuerpo normalizando las funciones fisiológicas.

El término de hierbas o sustancias adaptógenas fue registrado por primera vez en 1947 por N.V. Lazarev, un científico ruso, que lo utilizó para describir el efecto de aumento de la resistencia del cuerpo al estrés.

Los científicos afirman que los adaptógenos actúan sobre el eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal (HPA) -la interacción entre el cerebro y las glándulas suprarrenales- y el sistema simpático-suprarrenal -la parte del sistema nervioso que ayuda a controlar la respuesta del organismo al estrés-. Según un artículo publicado en la revista Pharmaceuticals, los adaptógenos pueden ayudar a potenciar la atención y la resistencia en situaciones en las que la fatiga y/o la sensación de debilidad podrían disminuir el rendimiento. También pueden ayudar al organismo a resistir las alteraciones del sistema neuroendocrino e inmunitario inducidas por el estrés.

¿Para qué se utilizan los adaptógenos?

La respuesta corta: ayudan al cuerpo a lidiar con el estrés. Sin embargo, la respuesta más precisa es que los adaptógenos se utilizan para ayudar al cuerpo a mantener la fase de resistencia del síndrome de adaptación general durante más tiempo, ayudando a evitar la fase de agotamiento.

Entonces, ¿qué significa eso exactamente? Las 3 fases del estrés

Cuando nos enfrentamos a un factor de estrés (cualquier fuente de estrés mental o físico), nuestro cuerpo lo maneja a través de un proceso llamado síndrome de adaptación general (ARA). Este proceso consta de tres fases: alarma, resistencia y agotamiento.

La fase de alarma es la reacción de lucha o huida descrita anteriormente. Aparece algo preocupante, por lo que el ritmo cardíaco aumenta, la adrenalina bombea y se libera la hormona cortisol. Estos cambios hacen que te sientas alerta y con energía para poder protegerte de cualquier amenaza o peligro.

La etapa de resistencia es la que se produce justo después de luchar contra el “tiburón”, hacer el examen o terminar el entrenamiento. Tu cuerpo comienza a recuperarse del “trauma” del evento, volviendo tu presión arterial a la normalidad y eliminando la liberación de cortisol. Si la fuente de estrés desaparece por completo, el cuerpo volverá a su estado anterior al estrés. Sin embargo, si el estrés persiste durante mucho tiempo y sigues en alerta, tu cuerpo tratará de adaptarse a esta condición, reconociéndola como la nueva normalidad. En otras palabras, se aprende a vivir con el estrés. Esto es aceptable, hasta cierto punto, pero si tu cuerpo continúa en esta frontera entre la alarma y la resistencia durante mucho tiempo, sin espacio para una recuperación adecuada, el estrés superará al cuerpo y entrarás en la fase 3 del ARA: el agotamiento.

La fase de agotamiento es exactamente lo que parece. Puede que te sientas cansado, ansioso,  un estado de ánimo inestable y ser más susceptible a las enfermedades debido a un sistema inmunológico comprometido. En cualquier caso, si te encuentras en la fase de agotamiento, necesitas descansar, o sufriras un serio declive en la salud y el rendimiento.

 

 

Desde KōAN CLUB queremos hacer incapié en la PREVENCIÓN cómo la mejor herramienta de gestión de tu salud. porque tu salud es tuya, no del médico o terapeuta al que vas a vistar cuando ya no puedes más.

 

 

No pongas tu salud en manos de nadie. Conocer tu cuerpo, aprender a escucharlo y apoyarte en nuestras terapias ya sea de masaje, de gestión emocional, de nutrición, de herbolaria, medicina china o ayurveda es la mejor decisión para mantenerte en equilibrio el estado de felicidad!

 

 

Así que recuerda: STAY KōAN – STAY WITH YOU

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